¡Buenos días!
El día que me organice también para no correr tampoco con el blog, os lo cuento... ¡La semana ha pasado volando!
¿Os habéis encontrado madres del tiempo de calidad por ahí?
Si sois habituales de las redes sociales, y os movéis en el ambiente materno de las mismas, ahí están. Siempre tienen una manualidad que enseñar, una exposición visitada, una receta que hacer con los niños... Porque lo verdaderamente importante es que el tiempo que pasas con ellos sea de calidad, hacer muchas cosas con ellos para que tengan recuerdos preciosos. Fomentar a su vez, con ello, su creatividad.
O yo soy muy desorganizada (que lo soy), o soy un poco zarpas (que también). Pero es intentar hacer algo y...
Las manualidades: veo algo en Instagram, o en algún blog dedicado a hacer cosas con niños. Veo posts y/o fotos de madres que dicen que no tenían nada que hacer esta tarde lluviosa con los niños y han hecho esta actividad. Así que en una tarde lluviosa busco ideas, toda entusiasmada yo... Hasta que topo con la realidad. ¡Pero si no tengo ni la mitad de los materiales necesarios! Que sí, que hay muuuchas ideas para hacer con materiales reciclados, con cosas que todos tenemos en casa, pero ¿y la pistola de silicona? ¿y las pinturas acrílicas? ¿y la purpurina? ¿y los washi-tapes? ¿y el pis de unicornio? Para ponerte una tarde tonta a hacer manualidades necesitas una habitación llena de materiales. Y yo no la tengo. Buscaremos otra cosa.
Planes de ciudad con niños (cuenta cuentos, exposiciones...) Yo no sé los hijos de las demás. Pero los míos están deseando que llegue el fin de semana para (a) Quedarse en casa de los abuelos y hacer de ésta su feudo particular (b) Dormir siesta como si no hubiera un mañana. Súmale a esto que realmente no vivimos en Zaragoza, sino en Utebo. Que está cerca, y yo estoy muy feliz de vivir aquí, pero hay que sumar unos 15 minutos a cualquier desplazamiento que quieres hacer a Zaragoza (mientras escribo esto pienso en que este comentario hará reir a los residentes en Madrid, claro). Esto hace muy difícil, pero muy muy difícil estar a una hora decente en cualquier sitio. O tienes que ir a buscarlos al quinto pino, o tienes que despertarlos de la siesta. Y aguántalos después de despertarlos de la siesta. A veces hacemos cosas, y las que hacemos son guays, pero... no las hacemos con la frecuencia deseada (y eso que ahora hacemos bastantes, porque forma parte de nuestro cambio)
Cocinar con los niños: Esta es una de mis favoritas. Los niños me piden cocinar conmigo, porque me lo piden. Pero me lo piden cuando estoy haciendo la comida normal, cuando estoy picando cebolla y/o con el fuego encendido, cuando estoy cocinando contrareloj porque es casi la hora de cenar. Y entonces no puedo, claro. ¿Cómo les voy a dejar el cuchillo? Prometo que les dejo hacer cosas, hasta a veces les dejo que vuelquen ellos la comida en la sarten, pero es un estrés de no toques esto, que te quemas y de cuidado con ese cuchillo, no te vayas a cortar. Entonces, un día busco una receta para hacer con ellos, algo fácil, madalenas, un bizcocho, rosquillas... yo que sé. Pero eso no. Al principio vienen con entusiasmo, pero se cansan enseguida. Ni revolver la masa, ni mancharse las manos (de hecho, eso lo llevan fatal, ¿qué clase de niños no soporta mancharse las manos cocinando?). Nada, siempre acabamos en un termina tú, mamá.
Juegos de mesa: soy rara, lo sé. Me gustan mucho los juegos de mesa, peerooo... soy incapaz de jugar con los niños. ¡No siguen las reglas! ¡Las reglas están para algo! ¡Los turnos se respetan! ¡Las fichas se dejan en el tablero! ¡Ay! Me supone un estrés tremendo, de verdad. Mira que intento relajarme, pero no hay manera, oye. A veces veo a runnerpapi enfrascado en una partida con ellos, siguiéndoles el rollo de no seguir las reglas, jugando con las fichas como si fueran figuritas e inventando historias, y me digo que es muy bonito, y que la próxima vez yo también lo haré así... pero no puedo. ¡NO PUEDO!
Total, que o las madres del tiempo de calidad viven estresadas perdidas, o yo estoy perdida para la causa. Pero de verdad que hacer según qué cosas con los niños me resulta muy estresante. Y eso que cuando tengo pis de unicornio me lo paso pipa haciendo manualidades con ellos, y cuando hacemos planes urbanos los disfrutamos, y cuando cocinamos, el rato que aguantan, lo pasamos genial, y cuando jugamos a juegos de mesa... no, aquí no, no puedo ;)
¿Y vosotros? Hacéis cosas con los niños? ¿Cómo os organizáis?
¡Nos leemos!
Mostrando entradas con la etiqueta Pitufa. Mostrar todas las entradas
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lunes, 28 de marzo de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
Operación pañal
¡Buenos días!
Hoy vengo con retraso, pero vengo. Desesperada, os lanzo un grito de auxilio...
La causa de mi desesperación no es otra que la operación pañal. Estamos inmersos en ella con la Pitufa y es cada día más desesperante, cada día estoy más aborrecida...
Así como con el Pitufo la cosa fue como la seda, con ella llevamos... ¡desde septiembre! Eso hace un total de 6 meses (¡6 meses!) de operación pañal y sin perspectiva de que acabe pronto.
Por poneros en situación, la Pitufa en junio, al acabar la guardería, estaba preparadísima para la retirada del pañal. Tanto la profe como yo estábamos de acuerdo en esto, cumplía la mayoría de los signos. Los principales con los que coinciden todos los expertos son:
- Tiene coordinación suficiente para saltar con los dos pies
- Muestra interés cuando los adultos van al baño
- Trata de imitar al adulto cuando va al baño
- Se mantiene seco por periodos de unas dos o tres horas (este no sé a quién se le ocurrió, pero yo no aguanto dos o tres horas sin ir al baño así, como norma general)
- Tiene palabras para definir el pis y la caca.
En fin, que así en general parecía ir todo bien. Entramos en el verano e hicimos un primer (y tímido) intento. No funcionó, y volvimos al pañal. Llegó septiembre, y ante el estupor de la profe de la guardería, la niña seguía llevando pañal. Le conté que no había sido posible y decidimos esperar.
Entonces, un buen día... mamá, no me pongas panan, yo quero baguitas como las mayoyes. ¡El signo definitivo! ¡Lo había pedido ella misma!
Ilusa... la cosa fue bastante bien los 15 primeros días. No pedía, pero tampoco se hacía encima. Y de repente... ¡sorpresa! Empezaron los escapes. Avisaba ¡mama, me he hecho pis! Como somos comprensivos, modernos, y muy puestos en el refuerzo positivo, no le dimos importancia, le decíamos que no pasaba nada, que tenía que avisar pero que no pasa nada si se escapaba, y le hacíamos fiestas cuando hacía en el orinal.
Pasaron las semanas, y los escapes empezaron a ser continuos. El "no pasa nada" dio paso a ignorar que se hubiera hecho pis encima. Ni media palabra, se le cambia la ropa y a otra cosa. Refuerzo positivo cuando hacía en el orinal, eso sí.
Pasaron los meses, y dejó de avisar cuando se hacía pis (o caca) encima. Si os fijáis ya no hablo de escapes... La paciencia empieza a agotarse, por lo que la ignorancia de los hechos dio paso al ¡Pitufa! ¡Pero si sabes hacer bien en el orinal! ¡Tienes que avisar!. Fiestas cuando hace en el orinal, felicitaciones, sellos en la mano, pegatinas, chuches... yo qué sé, todo lo que se nos ocurre para que vea la felicidad de hacer pis y caca en el orinal.
Y así andamos. Unos días muy bien, otros días fatal. Lo malo es que reconoce cuándo tiene ganas (a veces avisa con tiempo, en el cole se hace menos que en casa, e incluso a veces va ella sola sin avisar a la profe) pero le da igual hacerse encima. Y te contesta con desfachatez:
- Pitufa, vamos a hacer pis.
- No.
- ¿Cómo que no? ¿Y eso por qué?
- Porque ya me he hecho encima.
O peor aún, se lo toma a guasa. Vamos a poner el pijama, y se quita el pantalón y las braguitas mirando a la par que dice A ver, a ver, qué hay por aquí... ¡mira! ¡caca!. Por si os lo preguntáis, sí. Me dio la risa.
Hemos reaccionado de todas las maneras posibles en ciclos, unas de manera consciente y otras por pura desesperación:
- Quitar importancia + refuerzo positivo
- Ignorar + refuerzo positivo
- Bronca + refuerzo positivo
- Chantaje + refuerzo positivo
- Conductismo + refuerzo positivo
Nada da resultado. Los avances son nulos. A veces me planteo volver a ponerle el pañal. Luego pienso que el verano está cerca y con él la fecha límite, la entrada en el cole de mayores, y entro en pánico.
No sé qué hacer. ¿Me ayudáis? ¿Seguísteis alguna estrategia que os resultó? ¿Algún consejo?
¡Nos leemos!
Nota al pie: cuando hablo de orinal, hablo indistintamente de orinal, váter y váter con adaptador. Y por supuesto, siempre que es posible, a elección de la interfecta.
Segunda nota al pie: ha elegido ella sus braguitas, y le da exactamente igual mancharlas. Por si estáis pensando darme ese consejo.
Hoy vengo con retraso, pero vengo. Desesperada, os lanzo un grito de auxilio...
La causa de mi desesperación no es otra que la operación pañal. Estamos inmersos en ella con la Pitufa y es cada día más desesperante, cada día estoy más aborrecida...
Así como con el Pitufo la cosa fue como la seda, con ella llevamos... ¡desde septiembre! Eso hace un total de 6 meses (¡6 meses!) de operación pañal y sin perspectiva de que acabe pronto.
Por poneros en situación, la Pitufa en junio, al acabar la guardería, estaba preparadísima para la retirada del pañal. Tanto la profe como yo estábamos de acuerdo en esto, cumplía la mayoría de los signos. Los principales con los que coinciden todos los expertos son:
- Tiene coordinación suficiente para saltar con los dos pies
- Muestra interés cuando los adultos van al baño
- Trata de imitar al adulto cuando va al baño
- Se mantiene seco por periodos de unas dos o tres horas (este no sé a quién se le ocurrió, pero yo no aguanto dos o tres horas sin ir al baño así, como norma general)
- Tiene palabras para definir el pis y la caca.
En fin, que así en general parecía ir todo bien. Entramos en el verano e hicimos un primer (y tímido) intento. No funcionó, y volvimos al pañal. Llegó septiembre, y ante el estupor de la profe de la guardería, la niña seguía llevando pañal. Le conté que no había sido posible y decidimos esperar.
Entonces, un buen día... mamá, no me pongas panan, yo quero baguitas como las mayoyes. ¡El signo definitivo! ¡Lo había pedido ella misma!
Ilusa... la cosa fue bastante bien los 15 primeros días. No pedía, pero tampoco se hacía encima. Y de repente... ¡sorpresa! Empezaron los escapes. Avisaba ¡mama, me he hecho pis! Como somos comprensivos, modernos, y muy puestos en el refuerzo positivo, no le dimos importancia, le decíamos que no pasaba nada, que tenía que avisar pero que no pasa nada si se escapaba, y le hacíamos fiestas cuando hacía en el orinal.
Pasaron las semanas, y los escapes empezaron a ser continuos. El "no pasa nada" dio paso a ignorar que se hubiera hecho pis encima. Ni media palabra, se le cambia la ropa y a otra cosa. Refuerzo positivo cuando hacía en el orinal, eso sí.
Pasaron los meses, y dejó de avisar cuando se hacía pis (o caca) encima. Si os fijáis ya no hablo de escapes... La paciencia empieza a agotarse, por lo que la ignorancia de los hechos dio paso al ¡Pitufa! ¡Pero si sabes hacer bien en el orinal! ¡Tienes que avisar!. Fiestas cuando hace en el orinal, felicitaciones, sellos en la mano, pegatinas, chuches... yo qué sé, todo lo que se nos ocurre para que vea la felicidad de hacer pis y caca en el orinal.
Y así andamos. Unos días muy bien, otros días fatal. Lo malo es que reconoce cuándo tiene ganas (a veces avisa con tiempo, en el cole se hace menos que en casa, e incluso a veces va ella sola sin avisar a la profe) pero le da igual hacerse encima. Y te contesta con desfachatez:
- Pitufa, vamos a hacer pis.
- No.
- ¿Cómo que no? ¿Y eso por qué?
- Porque ya me he hecho encima.
O peor aún, se lo toma a guasa. Vamos a poner el pijama, y se quita el pantalón y las braguitas mirando a la par que dice A ver, a ver, qué hay por aquí... ¡mira! ¡caca!. Por si os lo preguntáis, sí. Me dio la risa.
Hemos reaccionado de todas las maneras posibles en ciclos, unas de manera consciente y otras por pura desesperación:
- Quitar importancia + refuerzo positivo
- Ignorar + refuerzo positivo
- Bronca + refuerzo positivo
- Chantaje + refuerzo positivo
- Conductismo + refuerzo positivo
Nada da resultado. Los avances son nulos. A veces me planteo volver a ponerle el pañal. Luego pienso que el verano está cerca y con él la fecha límite, la entrada en el cole de mayores, y entro en pánico.
No sé qué hacer. ¿Me ayudáis? ¿Seguísteis alguna estrategia que os resultó? ¿Algún consejo?
¡Nos leemos!
Nota al pie: cuando hablo de orinal, hablo indistintamente de orinal, váter y váter con adaptador. Y por supuesto, siempre que es posible, a elección de la interfecta.
Segunda nota al pie: ha elegido ella sus braguitas, y le da exactamente igual mancharlas. Por si estáis pensando darme ese consejo.
lunes, 7 de marzo de 2016
Anécdotas: superpoderes, sueños y vuelta al cole
¡Buenos días!
¡Perdón! Al retomar el blog, y aunque no os lo dije, mi idea era ir publicando de momento un post semanal, los lunes. Y en nada y menos ya he faltado a mi cita dos veces... Los dos últimos fines de semana fueron muy intensos, hicimos un montón de cosas, y no saqué tiempo para escribir. Iba a decir que no lo tuve, pero sería faltar a la verdad, casi siempre hay tiempo para hacer las cosas. Lo que pasa es que muchas veces hay que buscarlo y sacarlo de otras cosas... y no lo hice.
Hoy os traigo una breve recopilación de anécdotas que espero que os hagan sonreir. Ya que no consigo recuperar la dinámica del #7dias7sonrisas, lo que haré será poneros algunas anécdotas pitufiles de vez en cuando.
El "poder princesa":
A los pitufos les dio una temporada por jugar a los superhéroes. Un día oigo a la Pitufa... "¡Supelpinsesa! ¡¡Podel pinseeesaaa!! ¡¡Chuu, chuu!!". Casi me atraganto de la risa... ¿quién dijo que las princesas eran lánguidas y esperaban al príncipe azul sentadas en su torre?
Interrogados sobre en qué consistía el "poder princesa" me dijeron que era un poder especial que ganaba a todos (menos al Pitufo, claro) con sólo poner las manos extendidas por delante del cuerpo.
Un sueño hecho realidad
En Utebo, donde vivimos, se celebra todos los años una Feria Mudéjar en el entorno de la Torre Mudéjar del pueblo, recreando esta época histórica y con representaciones acerca de la historia de la Torre. Un poco como las Bodas de los Amantes en Teruel. El caso es que entre las casetas que pusieron había un cetrero con sus aves. El Pitufo se hizo una foto con un águila y nos dijo que "ha sido el mejor día de mi vida. Hacerme una foto con un águila ha sido un sueño hecho realidad". Ahí es nada, no es ni teatrero el tío. Le faltó decir "ya puedo morir tranquilo" o algo similar.
Casa abueyos no
Situación: recién empezado septiembre; los pitufos habían pasado todo el verano (obviamente, excepto nuestras vacaciones) entre casa de los abuelos y casa de los yayos. Quedándose a dormir siempre que les apetecía; el día que no se quedaban los dejábamos por la mañana antes de ir a trabajar. El día de los hechos la guardería ya estaba abierta, todavía no había empezado el cole. El Pitufo en casa de los abuelos, la Pitufa en casa. La subo en el coche para ir a casa de los abuelos y me espeta: "Mamá, casa abueyos no. Quero ir al cole con Enena". Como comprenderéis, me di la media vuelta, cogí la mochila de la guarde y la llevé. ¿Se puede desear una vuelta al cole menos traumática?
Y con eso y un bizcocho, me despido por hoy. ¡Pasad buen lunes!
¡Nos leemos!
¡Perdón! Al retomar el blog, y aunque no os lo dije, mi idea era ir publicando de momento un post semanal, los lunes. Y en nada y menos ya he faltado a mi cita dos veces... Los dos últimos fines de semana fueron muy intensos, hicimos un montón de cosas, y no saqué tiempo para escribir. Iba a decir que no lo tuve, pero sería faltar a la verdad, casi siempre hay tiempo para hacer las cosas. Lo que pasa es que muchas veces hay que buscarlo y sacarlo de otras cosas... y no lo hice.
Hoy os traigo una breve recopilación de anécdotas que espero que os hagan sonreir. Ya que no consigo recuperar la dinámica del #7dias7sonrisas, lo que haré será poneros algunas anécdotas pitufiles de vez en cuando.
El "poder princesa":
A los pitufos les dio una temporada por jugar a los superhéroes. Un día oigo a la Pitufa... "¡Supelpinsesa! ¡¡Podel pinseeesaaa!! ¡¡Chuu, chuu!!". Casi me atraganto de la risa... ¿quién dijo que las princesas eran lánguidas y esperaban al príncipe azul sentadas en su torre?
Interrogados sobre en qué consistía el "poder princesa" me dijeron que era un poder especial que ganaba a todos (menos al Pitufo, claro) con sólo poner las manos extendidas por delante del cuerpo.
Un sueño hecho realidad
En Utebo, donde vivimos, se celebra todos los años una Feria Mudéjar en el entorno de la Torre Mudéjar del pueblo, recreando esta época histórica y con representaciones acerca de la historia de la Torre. Un poco como las Bodas de los Amantes en Teruel. El caso es que entre las casetas que pusieron había un cetrero con sus aves. El Pitufo se hizo una foto con un águila y nos dijo que "ha sido el mejor día de mi vida. Hacerme una foto con un águila ha sido un sueño hecho realidad". Ahí es nada, no es ni teatrero el tío. Le faltó decir "ya puedo morir tranquilo" o algo similar.
Casa abueyos no
Situación: recién empezado septiembre; los pitufos habían pasado todo el verano (obviamente, excepto nuestras vacaciones) entre casa de los abuelos y casa de los yayos. Quedándose a dormir siempre que les apetecía; el día que no se quedaban los dejábamos por la mañana antes de ir a trabajar. El día de los hechos la guardería ya estaba abierta, todavía no había empezado el cole. El Pitufo en casa de los abuelos, la Pitufa en casa. La subo en el coche para ir a casa de los abuelos y me espeta: "Mamá, casa abueyos no. Quero ir al cole con Enena". Como comprenderéis, me di la media vuelta, cogí la mochila de la guarde y la llevé. ¿Se puede desear una vuelta al cole menos traumática?
Y con eso y un bizcocho, me despido por hoy. ¡Pasad buen lunes!
¡Nos leemos!
miércoles, 1 de julio de 2015
Dos hijos. ¿Dos hermanos?
¡Buenos días!
El 25 de julio de 2013 nació la Pitufa. Pero es ahora, casi dos años después, cuando puedo decir que mis hijos son hermanos.
Sé que es una frase rara, pero es así como lo siento. Quería compartir este momento con vosotros.
Hasta ahora tenía dos hijos, sí. Pero eran dos hijos independientes. ¿Si estaban pendientes el uno del otro? Claro. Siempre. Pero no se relacionaban entre ellos, no sé cómo explicarlo.
Supongo que es debido a la evolución madurativa natural. Según la revista Bebés y más los niños no toman conciencia de que pueden interactuar con otros seres a su alrededor hasta los 18 meses. Y sólo a partir de los 3-4 años empiezan a jugar juntos.
En este caso no es del todo exacto, supongo que porque el hermano mayor fuerza la situación. Mis hijos empiezan a jugar juntos. Interaccionan, se ríen juntos, se persiguen. La pequeña imita al mayor, y el mayor hace el bobo para que la pequeña se ría.
Se pelean ¡por supuesto que se pelean! Cualquiera que tenga hermanos sabe que una de las bases de la relación son las peleas. Pero también se ayudan. El Pitufo le da la mano a la Pitufa para bajar las escaleras por la noche y aparecer en el salón. La Pitufa mientras tanto le hace "ssssh" para que no les oigamos desde abajo.
El domingo pasado sin ir más lejos los dejamos a su bola toda la tarde. Saltaron en un colchón en el suelo, treparon, jugaron a la pelota... todo sin peleas, se lo pasaron de miedo ellos solos, sin tener que intervenir nosotros en ningún momento.
¡Son hermanos!
Me encanta verlos ahora. Porque además destilan cariño entre ellos... se me cae la baba, vaya.
¿Y vosotros? ¿Tenéis más de un hijo? ¿Cuándo empezásteis a notar que eran hermanos?
¡Nos leemos!
El 25 de julio de 2013 nació la Pitufa. Pero es ahora, casi dos años después, cuando puedo decir que mis hijos son hermanos.
Sé que es una frase rara, pero es así como lo siento. Quería compartir este momento con vosotros.
Hasta ahora tenía dos hijos, sí. Pero eran dos hijos independientes. ¿Si estaban pendientes el uno del otro? Claro. Siempre. Pero no se relacionaban entre ellos, no sé cómo explicarlo.
Supongo que es debido a la evolución madurativa natural. Según la revista Bebés y más los niños no toman conciencia de que pueden interactuar con otros seres a su alrededor hasta los 18 meses. Y sólo a partir de los 3-4 años empiezan a jugar juntos.
En este caso no es del todo exacto, supongo que porque el hermano mayor fuerza la situación. Mis hijos empiezan a jugar juntos. Interaccionan, se ríen juntos, se persiguen. La pequeña imita al mayor, y el mayor hace el bobo para que la pequeña se ría.
Se pelean ¡por supuesto que se pelean! Cualquiera que tenga hermanos sabe que una de las bases de la relación son las peleas. Pero también se ayudan. El Pitufo le da la mano a la Pitufa para bajar las escaleras por la noche y aparecer en el salón. La Pitufa mientras tanto le hace "ssssh" para que no les oigamos desde abajo.
El domingo pasado sin ir más lejos los dejamos a su bola toda la tarde. Saltaron en un colchón en el suelo, treparon, jugaron a la pelota... todo sin peleas, se lo pasaron de miedo ellos solos, sin tener que intervenir nosotros en ningún momento.
¡Son hermanos!
Me encanta verlos ahora. Porque además destilan cariño entre ellos... se me cae la baba, vaya.
¿Y vosotros? ¿Tenéis más de un hijo? ¿Cuándo empezásteis a notar que eran hermanos?
¡Nos leemos!
lunes, 16 de junio de 2014
7 días, 7 sonrisas
¡Buenos días!
¿Empezamos el lunes sonriendo? Yo os traigo 7 cosas que me hicieron un poquito más feliz la semana pasada.
Lunes: cuando llegué a casa del trabajo, me hizo sonreír la cara de la Pitufa al verme, ¡daba hasta saltos de alegría!
Martes: abrir la caja Guapabox de la #Party24M. A ver si esta semana os puedo poner una foto en Instagram para enseñárosla.
Miércoles: el Pitufo se quería quedar a dormir en casa de los abuelos. Siempre que se quiere quedar entre semana, cuando me pide permiso le digo que le tiene que preguntar al abuelo si le puede llevar al cole al día siguiente. Así que lo que dijo fue: Mamá me qu... Abuelo, ¿me puedes llevar mañana al cole? - respuesta positiva - Mamá, me quedo a dormir, ¿puedo?
Jueves: café matutino con el #santoesposo. Cuando el Pitufo se queda en casa de los abuelos, lógicamente tenemos más tiempo por la mañana. Y el jueves nos fuimos a tomar un café relajadamente antes del trabajo.
Viernes: el Pitufo ha vivido un Mundial, sí, pero era muy pequeño... así que el del viernes era su primer partido de España en un Mundial. En el cole les han explicado lo que es el mundial, y estaba emocionado. Organizamos "cena de pizza" para ver el partido. Al principio estaba un poco petardo, porque estaba cansado, pero luego fue muy divertido verlo preguntando todo, sorprenderse porque España no iba de rojo... y ver su cara de decepción cuando perdió España.
Sábado: Por la mañana estuvimos con amigos a los que hacñia tiempo que no veíamos, se quedaron sorprendidos y encantado con los pitufos. Por la tarde estuvimos de paseo por el mercado medieval, vimos ¡caballeros! ¡nada menos!
Domingo: Estuvimos con otros amigos por la mañana, jugando al escondite con los niños (tienen un año y medio)... y por fin conocí a las mellizas de mi amiga (aún no he terminado los jerseys que les estoy haciendo ¡madre mía!
¿Qué os ha hecho felices esta semana? ¿Buscáis el lado positivo de las cosas
¡Nos leemos!
¿Empezamos el lunes sonriendo? Yo os traigo 7 cosas que me hicieron un poquito más feliz la semana pasada.
Lunes: cuando llegué a casa del trabajo, me hizo sonreír la cara de la Pitufa al verme, ¡daba hasta saltos de alegría!
Martes: abrir la caja Guapabox de la #Party24M. A ver si esta semana os puedo poner una foto en Instagram para enseñárosla.
Miércoles: el Pitufo se quería quedar a dormir en casa de los abuelos. Siempre que se quiere quedar entre semana, cuando me pide permiso le digo que le tiene que preguntar al abuelo si le puede llevar al cole al día siguiente. Así que lo que dijo fue: Mamá me qu... Abuelo, ¿me puedes llevar mañana al cole? - respuesta positiva - Mamá, me quedo a dormir, ¿puedo?
Jueves: café matutino con el #santoesposo. Cuando el Pitufo se queda en casa de los abuelos, lógicamente tenemos más tiempo por la mañana. Y el jueves nos fuimos a tomar un café relajadamente antes del trabajo.
Viernes: el Pitufo ha vivido un Mundial, sí, pero era muy pequeño... así que el del viernes era su primer partido de España en un Mundial. En el cole les han explicado lo que es el mundial, y estaba emocionado. Organizamos "cena de pizza" para ver el partido. Al principio estaba un poco petardo, porque estaba cansado, pero luego fue muy divertido verlo preguntando todo, sorprenderse porque España no iba de rojo... y ver su cara de decepción cuando perdió España.
Sábado: Por la mañana estuvimos con amigos a los que hacñia tiempo que no veíamos, se quedaron sorprendidos y encantado con los pitufos. Por la tarde estuvimos de paseo por el mercado medieval, vimos ¡caballeros! ¡nada menos!
Domingo: Estuvimos con otros amigos por la mañana, jugando al escondite con los niños (tienen un año y medio)... y por fin conocí a las mellizas de mi amiga (aún no he terminado los jerseys que les estoy haciendo ¡madre mía!
¿Qué os ha hecho felices esta semana? ¿Buscáis el lado positivo de las cosas
¡Nos leemos!
miércoles, 11 de junio de 2014
Entrenamiento semanal
¡Buenos días!
Igual que con las sonrisas, con los entrenamientos voy cogiendo ritmo. Poco a poco, porque tengo programados tres a la semana pero esta semana os traigo sólo dos....
- Viernes 06/06/2014: 1,99 km. en 16m25s. Ritmo de 08:14 min/km. ¡Mi primer entrenamiento con zona amarilla! confieso que durante los seis meses que corrí antes de quedar embarazada no me atreví a hacer ninguno que alcanzara la zona amarilla. Lamentablemente, cuando quedaban 4 minutos para acabar se acabó la batería del móvil, lo que hace que la puntuación que me da el programa sea menor. ¡Pero estoy muy orgullosa!
COMENTARIOS DEL ENTRENADOR | PUNTUACIÓN 65%
Has hecho un excelente entrenamiento y demostrado una gran voluntad. Has permanecido en la zona objetivo durante el 65% del entrenamiento. ¡Ahora no puedes dejarlo!
- Domingo, 08/06/2014: 3,08 km en 38m35s. Ritmo de 12:32 min/km. Este entrenamiento en realidad eran 20 minutos en la zona azul (caminata ligera) y, como os conté en Facebook, me fui con la Pitufa. No había excusa por estar sola esa mañana, al fin y al cabo era andar...
COMENTARIOS DEL ENTRENADOR | PUNTUACIÓN 76%
Buen trabajo. Estos entrenamientos de la Zona azul también son fundamentales. Sigue así.
El año que viene para estas fechas os contaré qué tal me ha ido la 10k de Zaragoza, que correré con runnerpapi. Ese es el motivo por el que estaba sola el domingo, él estaba participando en esta carrera tan popular en Zaragoza
Tengo pendiente un post en el que contaros en qué consiste cada zona de esfuerzo, y hablaros un poco de la aplicación miCoach, que particularmente es la que más me gusta para estas cosas.
¿Qué os gustaría que os cuente de mis entrenamientos? ¿Os parece interesante que os hable de ellos?
¡Nos leemos!
Igual que con las sonrisas, con los entrenamientos voy cogiendo ritmo. Poco a poco, porque tengo programados tres a la semana pero esta semana os traigo sólo dos....
![]() |
| Un ritmo un poco irregular, pero no va mal la cosa. |
- Viernes 06/06/2014: 1,99 km. en 16m25s. Ritmo de 08:14 min/km. ¡Mi primer entrenamiento con zona amarilla! confieso que durante los seis meses que corrí antes de quedar embarazada no me atreví a hacer ninguno que alcanzara la zona amarilla. Lamentablemente, cuando quedaban 4 minutos para acabar se acabó la batería del móvil, lo que hace que la puntuación que me da el programa sea menor. ¡Pero estoy muy orgullosa!
COMENTARIOS DEL ENTRENADOR | PUNTUACIÓN 65%
Has hecho un excelente entrenamiento y demostrado una gran voluntad. Has permanecido en la zona objetivo durante el 65% del entrenamiento. ¡Ahora no puedes dejarlo!
- Domingo, 08/06/2014: 3,08 km en 38m35s. Ritmo de 12:32 min/km. Este entrenamiento en realidad eran 20 minutos en la zona azul (caminata ligera) y, como os conté en Facebook, me fui con la Pitufa. No había excusa por estar sola esa mañana, al fin y al cabo era andar...
COMENTARIOS DEL ENTRENADOR | PUNTUACIÓN 76%
Buen trabajo. Estos entrenamientos de la Zona azul también son fundamentales. Sigue así.
El año que viene para estas fechas os contaré qué tal me ha ido la 10k de Zaragoza, que correré con runnerpapi. Ese es el motivo por el que estaba sola el domingo, él estaba participando en esta carrera tan popular en Zaragoza
Tengo pendiente un post en el que contaros en qué consiste cada zona de esfuerzo, y hablaros un poco de la aplicación miCoach, que particularmente es la que más me gusta para estas cosas.
¿Qué os gustaría que os cuente de mis entrenamientos? ¿Os parece interesante que os hable de ellos?
¡Nos leemos!
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Mami,
Pitufa,
Recorrido semanal,
Runner,
Runnerpapi
miércoles, 7 de mayo de 2014
Para ti. Para tu miedo.
Este post es respuesta a Peineta, tal como escribía el comentario he pensado que era mejor que todos lo supiérais. Si queréis leerlo en su contexto leedla a ella primero, aunque lo entenderéis igual sin hacerlo.
La valentía no es no tener miedo, es saber enfrentarte a tu miedo.
Seré la nota discordante, lo sé. Pero algunos de tus miedos también los tenía yo, y te confirmo. No se quiere a los dos igual (se les quiere lo mismo, pero no igual, no sé si me explico), comparas (claro que comparas), y tienes preferencia por uno (o por el otro, según el día que tengas tú, el día que tengan ellos y el momento en el que lo pienses, porque serán distintos y unas cosas te gustarán más del uno y otras del otro).
Desde la experiencia que me dan 9 cochinos meses (vamos, que no estoy mucho mejor que tú) te digo que es complicado gestionar el tiempo para dos (cuernos, es complicado gestionar el tiempo para uno, cómo no va a ser para dos), que muchas veces piensas que estás fallando al uno o al otro, que no atiendes a los dos lo mismo. Que hay veces que piensas que el mayor te va a odiar, porque, sin querer, lo haces aún mayor de lo que es. Que hay veces que piensas que la pequeña se te va a traumatizar porque no has tenido con ella los cuidados que tuviste con el primero, porque la dejas llorar más de lo que hiciste con él.
Pero desde esa misma experiencia te digo que todo ese miedo, todo ese sentimiento de culpa (maldita culpa), COMPENSA. Compensa cuando los ves reírse juntos. Compensa cuando ves cómo el mayor no quiere dejar de abrazar a la pequeña. Compensa cuando ves cómo la pequeña busca al mayor con la mirada. Compensa cuando ves cómo se buscan para jugar juntos, pese a la diferencia de edad. Compensa cuando te dice "Mamá, yo hoy me baño con la Pitufa". Compensa cuando agarradita a la mesa y al sofá intenta dar dos pasos para acercarse a su hermano mientras él juega. Compensa cuando te pones en el dintel de la puerta, y los ves a los dos, y también quieres que se detenga el tiempo, exactamente igual que haces ahora sólo con uno.
Y además, desde la experiencia que me da tener 4 hermanos (ahí sí que voy más sobradita que tú) te digo que el vínculo con un hermano es indestructible. Que los quieres con locura. Que los odias con fervor. Que estás deseando verlos. Que estás deseando que se vayan. Que son tus hermanos. Y a tus hermanos no los toca nadie. Sólo tú.
No puedo disipar tu miedo, es imposible. El miedo es irracional. Pero también es irracional el amor. Y eso es lo que lo hace tan bonito.
Serás una madre de dos igual que eres madre de uno. Genial. Única.
¡Nos leemos!
La valentía no es no tener miedo, es saber enfrentarte a tu miedo.
Seré la nota discordante, lo sé. Pero algunos de tus miedos también los tenía yo, y te confirmo. No se quiere a los dos igual (se les quiere lo mismo, pero no igual, no sé si me explico), comparas (claro que comparas), y tienes preferencia por uno (o por el otro, según el día que tengas tú, el día que tengan ellos y el momento en el que lo pienses, porque serán distintos y unas cosas te gustarán más del uno y otras del otro).
Desde la experiencia que me dan 9 cochinos meses (vamos, que no estoy mucho mejor que tú) te digo que es complicado gestionar el tiempo para dos (cuernos, es complicado gestionar el tiempo para uno, cómo no va a ser para dos), que muchas veces piensas que estás fallando al uno o al otro, que no atiendes a los dos lo mismo. Que hay veces que piensas que el mayor te va a odiar, porque, sin querer, lo haces aún mayor de lo que es. Que hay veces que piensas que la pequeña se te va a traumatizar porque no has tenido con ella los cuidados que tuviste con el primero, porque la dejas llorar más de lo que hiciste con él.
Pero desde esa misma experiencia te digo que todo ese miedo, todo ese sentimiento de culpa (maldita culpa), COMPENSA. Compensa cuando los ves reírse juntos. Compensa cuando ves cómo el mayor no quiere dejar de abrazar a la pequeña. Compensa cuando ves cómo la pequeña busca al mayor con la mirada. Compensa cuando ves cómo se buscan para jugar juntos, pese a la diferencia de edad. Compensa cuando te dice "Mamá, yo hoy me baño con la Pitufa". Compensa cuando agarradita a la mesa y al sofá intenta dar dos pasos para acercarse a su hermano mientras él juega. Compensa cuando te pones en el dintel de la puerta, y los ves a los dos, y también quieres que se detenga el tiempo, exactamente igual que haces ahora sólo con uno.
Y además, desde la experiencia que me da tener 4 hermanos (ahí sí que voy más sobradita que tú) te digo que el vínculo con un hermano es indestructible. Que los quieres con locura. Que los odias con fervor. Que estás deseando verlos. Que estás deseando que se vayan. Que son tus hermanos. Y a tus hermanos no los toca nadie. Sólo tú.
No puedo disipar tu miedo, es imposible. El miedo es irracional. Pero también es irracional el amor. Y eso es lo que lo hace tan bonito.
Serás una madre de dos igual que eres madre de uno. Genial. Única.
¡Nos leemos!
miércoles, 16 de abril de 2014
Comparaciones entre hermanos
Todos sabemos que las comparaciones son odiosas, pero también que una madre de dos siempre va a comparar. No me las voy a dar ahora de buena madre que no compara a sus hijos porque sí lo hago. Aunque no con ánimo de que uno gane y otro no, conste. Es que me tienen fascinada cómo pueden ser tan diferentes dos hermanos desde edades tan tempranas...
CARÁCTER
El Pitufo es un niño muy movido, pero a la vez muy “bueno”. Nunca ha tocado lo que se le ha dicho no debía tocar, nunca ha trepado por los sofás o se ha subido a una silla para llegar a algo que quisiera de un mueble alto. Hasta que no supo subir y bajar las escaleras solo jamás lo ha intentado, nos llamaba si quería ir arriba o abajo…
La Pitufa es más tranquila, más dormilona… pero tiene las manos más largas del planeta. No te la sientes encima si tienes cerca una mesa con cosas. Antes de que te des cuenta te ha tirado el café y está dando golpes a la taza con la cucharilla.
SOCIALIZACIÓN
Cuando al Pitufo le presentamos a alguien se queda mirándolo fijamente. Tras un largo rato de observación decide si le gusta o no, y por tanto si se va con él o no. Cuando bebé, si decidía irse con alguien podía estar todo el día con él, pero siempre teniendo a su madre controlada. Si yo desaparecía de su campo de visión se transformaba en Mr. Hyde durante horas. Luego se calmaba, y cuando yo volvía me demostraba su enfado no despegandose de mi y llorando mucho
La Pitufa cuando conoce a alguien sonríe, le mira, le hace gracias, le compromete para que le diga cosas… Pero es raro, muy raro, que decida irse con él. Si su mamá está en su campo de visión está con su mamá. Y punto. Si no estoy… le da igual. Se va con todo el mundo y es más feliz que una perdiz. Y cuando vuelvo me recibe con una sonrisa y una fiesta, pero ya no quiere estar con nadie más.
(**Nota: a la fecha de revisar, terminar y publicar este post, algo está empezando a cambiar en la Pitufa... y es capaz de estar ratitos pequeños viéndome y sin estar en mis brazos. ¡Y el sábado incluso estuvo toda la tarde fuera de mis brazos en la misma habitación que yo!
SALUD
El Pitufo es un crack. Mediático. Ha tenido mocos, como todos los niños del mundo mundial. Y los ha sacado tosiendo, como todos los niños del mundo mundial. Aparte de eso, la varicela y una conjuntivitis leve en 3 años y medio de vida. Ah. Y dos medias gastroenteritis. Pero solo a medias, lo justo para ver que algo no funcionaba bien por su estómago, vaya.
La Pitufa es una crack. Mediática. No pasa una semana entera sana. Bueno, vale, ahora lleva dos, pero alucinaíca me tiene. En casi 9 meses ha pasado dos bronquitis y media, una laringitis, dos gastroenteritis (menos mal que no se ha enterado de que hay mas -itis, porque las pilla también seguro). Y el moco y la tos son permanentes.
SUEÑO
Como os conté en el post de la lactancia, el Pitufo hasta los 17 meses se despertaba 4 y 5 veces por noche. No ha empezado a dormir del tirón de verdad hasta los casi 3 años. Y aún así hoy, por poner un ejemplo, me he levantado 3 veces porque me ha llamado desde su cama. Aún ahora lo tengo que llevar a la cama, quedarme un ratito con él y prometerle que “luego vengo y me quedo contigo toda la noche” porque si no, no se duerme (cuando estoy yo, ¿eh? Que se le puede dejar en casa de los abuelos tranquilamente, no quiero decir que sólo se duerma conmigo). Hasta los dos años aproximadamente no me tenía que quedar un ratito, sino hasta que se dormía.
Vale, ya he dicho que la Pitufa no está nunca sana. Y un niño malito duerme fatal. Pero cuando está sana se despierta una única vez en toda la noche. Y además la dejo en la cuna y me voy, y ella solita se duerme.
LIMPIEZA
Ahora, con sus tres años y medio, es cuando el Pitufo empieza a ensuciarse (básicamente porque se pasa el día revolcándose por el suelo, vaya). Pero de bebé yo le daba de comer sin babero y no se manchaba ni un poquito. Ni la barbilla. Muy rara vez he tenido que llevar muda para cambiarle en la calle (y claro, esas veces me pillaba desprevenida y no la llevaba….
La Pitufa es una marrana. Punto. Babea mucho, pero mucho, mucho. Así que los vestidos están siempre sucios. No se le puede dar de comer sin mancharla. Y si se nota la boca sucia se limpia con la manga (en serio). Aún así, si la tengo que cambiar en la calle… también me pilla desprevenida y sin muda. Qué le vamos a hacer.
COMIDA
Venga, aquí no hay diferencias. Los dos son como limas. Comen de todo y todo les gusta. Suerte que tiene una.
¿También son tan distintos vuestros hijos entre sí? ¿Hacéis comparaciones entre ellos? ¡Confesad!
¡Hasta el próximo post! ¡Nos leemos!
CARÁCTER
El Pitufo es un niño muy movido, pero a la vez muy “bueno”. Nunca ha tocado lo que se le ha dicho no debía tocar, nunca ha trepado por los sofás o se ha subido a una silla para llegar a algo que quisiera de un mueble alto. Hasta que no supo subir y bajar las escaleras solo jamás lo ha intentado, nos llamaba si quería ir arriba o abajo…
La Pitufa es más tranquila, más dormilona… pero tiene las manos más largas del planeta. No te la sientes encima si tienes cerca una mesa con cosas. Antes de que te des cuenta te ha tirado el café y está dando golpes a la taza con la cucharilla.
SOCIALIZACIÓN
Cuando al Pitufo le presentamos a alguien se queda mirándolo fijamente. Tras un largo rato de observación decide si le gusta o no, y por tanto si se va con él o no. Cuando bebé, si decidía irse con alguien podía estar todo el día con él, pero siempre teniendo a su madre controlada. Si yo desaparecía de su campo de visión se transformaba en Mr. Hyde durante horas. Luego se calmaba, y cuando yo volvía me demostraba su enfado no despegandose de mi y llorando mucho
La Pitufa cuando conoce a alguien sonríe, le mira, le hace gracias, le compromete para que le diga cosas… Pero es raro, muy raro, que decida irse con él. Si su mamá está en su campo de visión está con su mamá. Y punto. Si no estoy… le da igual. Se va con todo el mundo y es más feliz que una perdiz. Y cuando vuelvo me recibe con una sonrisa y una fiesta, pero ya no quiere estar con nadie más.
(**Nota: a la fecha de revisar, terminar y publicar este post, algo está empezando a cambiar en la Pitufa... y es capaz de estar ratitos pequeños viéndome y sin estar en mis brazos. ¡Y el sábado incluso estuvo toda la tarde fuera de mis brazos en la misma habitación que yo!
SALUD
El Pitufo es un crack. Mediático. Ha tenido mocos, como todos los niños del mundo mundial. Y los ha sacado tosiendo, como todos los niños del mundo mundial. Aparte de eso, la varicela y una conjuntivitis leve en 3 años y medio de vida. Ah. Y dos medias gastroenteritis. Pero solo a medias, lo justo para ver que algo no funcionaba bien por su estómago, vaya.
La Pitufa es una crack. Mediática. No pasa una semana entera sana. Bueno, vale, ahora lleva dos, pero alucinaíca me tiene. En casi 9 meses ha pasado dos bronquitis y media, una laringitis, dos gastroenteritis (menos mal que no se ha enterado de que hay mas -itis, porque las pilla también seguro). Y el moco y la tos son permanentes.
SUEÑO
Como os conté en el post de la lactancia, el Pitufo hasta los 17 meses se despertaba 4 y 5 veces por noche. No ha empezado a dormir del tirón de verdad hasta los casi 3 años. Y aún así hoy, por poner un ejemplo, me he levantado 3 veces porque me ha llamado desde su cama. Aún ahora lo tengo que llevar a la cama, quedarme un ratito con él y prometerle que “luego vengo y me quedo contigo toda la noche” porque si no, no se duerme (cuando estoy yo, ¿eh? Que se le puede dejar en casa de los abuelos tranquilamente, no quiero decir que sólo se duerma conmigo). Hasta los dos años aproximadamente no me tenía que quedar un ratito, sino hasta que se dormía.
Vale, ya he dicho que la Pitufa no está nunca sana. Y un niño malito duerme fatal. Pero cuando está sana se despierta una única vez en toda la noche. Y además la dejo en la cuna y me voy, y ella solita se duerme.
LIMPIEZA
Ahora, con sus tres años y medio, es cuando el Pitufo empieza a ensuciarse (básicamente porque se pasa el día revolcándose por el suelo, vaya). Pero de bebé yo le daba de comer sin babero y no se manchaba ni un poquito. Ni la barbilla. Muy rara vez he tenido que llevar muda para cambiarle en la calle (y claro, esas veces me pillaba desprevenida y no la llevaba….
La Pitufa es una marrana. Punto. Babea mucho, pero mucho, mucho. Así que los vestidos están siempre sucios. No se le puede dar de comer sin mancharla. Y si se nota la boca sucia se limpia con la manga (en serio). Aún así, si la tengo que cambiar en la calle… también me pilla desprevenida y sin muda. Qué le vamos a hacer.
COMIDA
Venga, aquí no hay diferencias. Los dos son como limas. Comen de todo y todo les gusta. Suerte que tiene una.
¿También son tan distintos vuestros hijos entre sí? ¿Hacéis comparaciones entre ellos? ¡Confesad!
¡Hasta el próximo post! ¡Nos leemos!
viernes, 14 de marzo de 2014
Despistes
Siempre he sido despistada, no lo voy a negar. Pero últimamente estoy llegando a límites insospechados... Y esta semana ha sido de traca:
- Lunes:
- Nota en la agenda de la Pitufa, el martes hay que llevar pañales.
- La pediatra prescribe para la conjuntivitis del niño una gota en desayuno-comida-cena durante una semana.
Parece fácil, ¿verdad? Veamos...
- Martes: Tareas pendientes:
- Poner las gotas al niño, ok.
- Llevar pañales a la guardería: llevamos el Pitufo y yo a la niña a la guardería, y en la puerta... ¡miércoles! (no digo mierda delante del niño) ¡me he dejado los pañales! - No te preocupes, mami, yo te lo recuerdo mañana. (sic)
Nueva tarea:
- Además de los pañales, hay que llevar bote de cereales. No leo la agenda hasta las 22.00, así que obviamente ya sé que el miércoles no los voy a llevar...
- Miércoles: Tareas pendientes:
- Poner las gotas al niño: al acostarlo me dice mamá, que no me has puesto la gota del ojo.
- Llevar pañales a la guardería: ok, se los doy al el santoesposo, que lleva él a la niña.
- Llevar cereales a la guardería: le anoto en la agenda a la profe que sé que no he puesto el cereal porque leí la nota tarde. Mañana sin falta lo pongo.
Nueva tarea:
- Comprar la flor para que el Piufo lleve a la profe, que se casa, y preparar el corazón para que el niño ponga su nombre. Me lo recuerdo a lo largo de toodo el día, hemos quedado en llevarla todos el jueves y a ver si el mío va a ser el único que no la lleve.
- Jueves: Tareas pendientes:
- Poner las gotas al niño: ok (aunque la de la comida, que la hacemos al salir del cole se me retrasa porque me despisto de hora).
- Llevar la flor al cole: ok
- Llevar cereales a la guardería: ¡Porras, los cereales! Bueno, ya no los he traído por la mañana, pero como me queda un rato entre recoger al Pitufo y a la Pitufa por la tarde, los compro en ese rato y ya se los dejo para no olvidarme (otra vez) mañana. Salimos del cole, compramos, y cuando pasamos el desvío de la guardería me dice el Pitufo mamá, ¿por qué vamos hacia casa sin recoger a la Pitufa?
Notas al margen, demostración de que el Pitufo me va conociendo y confía muy poco en mi mala cabeza:
- El lunes el Pitufo se quedó en casa con su tía. Lo dejé al salir de la pediatra, y la tía dormía. Le digo que "luego llamaré a la tía, que te tiene que poner la gota a la una". Cuando la tía se levanta el niño le dice todo serio que mamá ha dejado la medicina en el cuarto de baño, me tienes que poner una gota a la una.
- Como el miércoles él no ha ido a la guardería, el jueves cumple su promesa y me recuerda mamá acuérdate de los pañales.
A todo esto le podemos sumar despistes varios en el trabajo. Todavía me queda todo el viernes por delante. Rezad por mí.
¿Y vosotros? ¿Tenéis también épocas de despistes? ¿Me contáis vuestros despistes estrella?
¡Nos leemos!
- Lunes:
- Nota en la agenda de la Pitufa, el martes hay que llevar pañales.
- La pediatra prescribe para la conjuntivitis del niño una gota en desayuno-comida-cena durante una semana.
Parece fácil, ¿verdad? Veamos...
- Martes: Tareas pendientes:
- Poner las gotas al niño, ok.
- Llevar pañales a la guardería: llevamos el Pitufo y yo a la niña a la guardería, y en la puerta... ¡miércoles! (no digo mierda delante del niño) ¡me he dejado los pañales! - No te preocupes, mami, yo te lo recuerdo mañana. (sic)
Nueva tarea:
- Además de los pañales, hay que llevar bote de cereales. No leo la agenda hasta las 22.00, así que obviamente ya sé que el miércoles no los voy a llevar...
- Miércoles: Tareas pendientes:
- Poner las gotas al niño: al acostarlo me dice mamá, que no me has puesto la gota del ojo.
- Llevar pañales a la guardería: ok, se los doy al el santoesposo, que lleva él a la niña.
- Llevar cereales a la guardería: le anoto en la agenda a la profe que sé que no he puesto el cereal porque leí la nota tarde. Mañana sin falta lo pongo.
Nueva tarea:
- Comprar la flor para que el Piufo lleve a la profe, que se casa, y preparar el corazón para que el niño ponga su nombre. Me lo recuerdo a lo largo de toodo el día, hemos quedado en llevarla todos el jueves y a ver si el mío va a ser el único que no la lleve.
- Jueves: Tareas pendientes:
- Poner las gotas al niño: ok (aunque la de la comida, que la hacemos al salir del cole se me retrasa porque me despisto de hora).
- Llevar la flor al cole: ok
- Llevar cereales a la guardería: ¡Porras, los cereales! Bueno, ya no los he traído por la mañana, pero como me queda un rato entre recoger al Pitufo y a la Pitufa por la tarde, los compro en ese rato y ya se los dejo para no olvidarme (otra vez) mañana. Salimos del cole, compramos, y cuando pasamos el desvío de la guardería me dice el Pitufo mamá, ¿por qué vamos hacia casa sin recoger a la Pitufa?
Notas al margen, demostración de que el Pitufo me va conociendo y confía muy poco en mi mala cabeza:
- El lunes el Pitufo se quedó en casa con su tía. Lo dejé al salir de la pediatra, y la tía dormía. Le digo que "luego llamaré a la tía, que te tiene que poner la gota a la una". Cuando la tía se levanta el niño le dice todo serio que mamá ha dejado la medicina en el cuarto de baño, me tienes que poner una gota a la una.
- Como el miércoles él no ha ido a la guardería, el jueves cumple su promesa y me recuerda mamá acuérdate de los pañales.
A todo esto le podemos sumar despistes varios en el trabajo. Todavía me queda todo el viernes por delante. Rezad por mí.
¿Y vosotros? ¿Tenéis también épocas de despistes? ¿Me contáis vuestros despistes estrella?
¡Nos leemos!
jueves, 13 de febrero de 2014
Parte de guerra
Dejar a la niña con tu padre una mañana y recibir el siguiente Whatsapp informando de la situación:
1er y 2° Parte de guerra.
1. Siendo las 8:45 partimos hacia el refugio Camón (léase, su casa), trayecto tranquilo y con bromas y risas. Llegados allí zafarrancho con sosiego.
2. A las 9:2? lloriqueo y quejas de la tropa, conocido el parte de la mañana (léase, la niña no había desayunado), se procede al desayuno con ayuda de la subalterna mientras se calma un poco en brazos. Comienza la distribución y cómo por arte de magia desaparecen las viandas en boca de la tropa, así que dado que durante el proceso anterior se ha producido una filtración fétida, se procede al aseo de la tropa con el siguiente resultado:
- La filtración ha sobrepasado el limite de contención por el lado sur.
- De todas las herramientas (léase, toallitas) sólo queda una.
- Se actúa cómo se enseñaba en los manuales en vigor de los años 50 y queda contenida la filtración.
En el momento de escribir éste parte la tropa descansa.
Obviamente, no pude dejar de reír en toda la mañana. Gracias, papá.
¡Nos leemos!
1er y 2° Parte de guerra.
1. Siendo las 8:45 partimos hacia el refugio Camón (léase, su casa), trayecto tranquilo y con bromas y risas. Llegados allí zafarrancho con sosiego.
2. A las 9:2? lloriqueo y quejas de la tropa, conocido el parte de la mañana (léase, la niña no había desayunado), se procede al desayuno con ayuda de la subalterna mientras se calma un poco en brazos. Comienza la distribución y cómo por arte de magia desaparecen las viandas en boca de la tropa, así que dado que durante el proceso anterior se ha producido una filtración fétida, se procede al aseo de la tropa con el siguiente resultado:
- La filtración ha sobrepasado el limite de contención por el lado sur.
- De todas las herramientas (léase, toallitas) sólo queda una.
- Se actúa cómo se enseñaba en los manuales en vigor de los años 50 y queda contenida la filtración.
En el momento de escribir éste parte la tropa descansa.
Obviamente, no pude dejar de reír en toda la mañana. Gracias, papá.
¡Nos leemos!
martes, 5 de noviembre de 2013
Colecho
Sí, ya sé que llevo tres semanas sin publicar las sonrisas... pero prometo que este viernes vuelvo, esta semana me estoy acordando de apuntarlas, así que no tengo excusa. Mientras tanto, hoy he venido a hablar del colecho.
En su acepción más pura (si se puede hablar así de una palabra que no aparece en el diccionario de la RAE) el colecho implica dos o más personas durmiendo en la misma habitación; con lo que es colecho tener la minicuna al lado de la cama de matrimonio, o dos hermanos que duermen juntos (al menos eso leí en un post hace tiempo, siento no citar la fuente pero no se me ocurrió tener que usarlo nunca, y ahora no lo encuentro). Pero el caso es que en realidad lo usamos para decir que un bebé o niño duerme en la cama con sus padres.
Personalmente es algo que no me ha gustado nunca, y con el Pitufo lo hice en contadas ocasiones. Es más, al poco de que el Santo Esposo volviera a trabajar tras el permiso paternal (que cogió en medias jornadas) lo trasladé a su cuarto, con los consiguientes paseos (míos) nocturnos para la teta. Si recordáis mi post sobre la lactancia deduciréis que dormir no era lo principal que hacía yo esas noches.
Cuando me aficioné a los blogs maternales, empecé a leer lo cómodo que resultaba el colecho para la lactancia nocturna. No seré yo quien niegue que la calidad de mi sueño con este segundo bebé es exponencialmente mayor, pero hay que tener en cuenta, aparte del medio-colecho (ahora lo explico), que la Pitufa se despierta una única vez por la noche, y la siguiente vez que abre el ojo ya es cuando toca que suene el despertador.
Sin embargo tengo que poner algunos "peros" a la experiencia.
No se deben tener mantas o edredones en la cama, para evitar el peligro de asfixia del bebé. Pues oiga, en Zaragoza sin mantas no pasas el invierno... MI SOLUCIÓN: duermo con manta, que mantengo más abajo de la cabeza de la Pitufa (sí, yo acabo con la parte superior del cuerpo destapada muchas noches, pero ya lo hacía antes) y para minimizar el peligro practico el medio-colecho. Es decir, la niña se duerme en su cuna. Y cuando se remueve por la noche, la paso a mi cama, le doy la teta tumbadas y ya allí se queda cuando nos dormimos las dos en el proceso. Si yo no me he dormido cuando acaba o me despierto un poco más tarde, la devuelvo a su cuna.
Si duermes con el niño, él sólo busca el pecho por la noche, por lo que tú muchas veces casi ni te enteras. Para empezar, entiendo que esto se refiere a niños más mayorcicos. Porque no veo yo a la Pitufa, con sus tres mesecitos, moviéndose para buscar la teta... Además, y siguiendo con esta afirmación... Esto será en verano, ¿no? Porque si sumamos el punto anterior a que tienes que tener la teta fuera toda la noche para que el niño se enganche solito... no te digo yo en climas cálidos, pero aquí... MI SOLUCIÓN: cuando noto que la niña se mueve de madrugada, en la segunda tetadilla, saco el pechose lo meto meto en la boca. Vamos, que ella sola no teta, se lo tengo que dar yo.
Hay que ofrecerle cada vez un pecho, para que vacíe bien los dos. A mí me perdonarán, pero ¿esto no es imposible si lo que pretendemos es no despertarnos mucho? Porque digo yo que hay que cambiar al bebé de lado. Y eso dormida... como que es difícil. MI SOLUCIÓN: Como ya per se esta niña sólo suele querer la izquierda, ésa le doy por la noche. Y luego cuando nos levantamos le doy la derecha, que acepta a regañadientes. A veces le doy las dos por la noche, inclinándome yo un poco más sobre ella para que llegue bien. Pero la posición cómoda no es, que tienes que intentar no chafarla...
El niño debe estar en el centro de la cama, para evitar caídas, y el otro adulto avisado de que el niño está allí para que tenga cuidado. La teoría es muy bonita... pero claro, justo la teta que la niña toma es la del otro lado... y además como no pasa la noche entera en mi cama, ¿qué hago? ¿despertar al padre a las cuatro de la mañana para decirle "oye, que pongo a la niña aquí"? MI SOLUCIÓN: duerme en el lado de fuera. De momento me vale, porque no se mueve mucho. Y lo que hago yo es ponerme muy pegadita para notar cualquier movimiento y así estar atenta al peligro. Esto se traduce, claro, en que como pase muchas noches sin pasarla a la cuna tras la toma, acabo con dolor de espalda y tortícolis. Pero... ¡habré dormido bien! Veremos cómo lo hago cuando se mueva más, aunque visto que no es muy comedora nocturna mantengo la esperanza de que en breve desaparezca esta toma de las cuatro.
Hasta aquí mi experiencia colechadora. ¿Tú lo has hecho? ¿Te ha resultado útil para la lactancia? ¿Tienes algún consejo que compartir conmigo?
¡Nos leemos!
En su acepción más pura (si se puede hablar así de una palabra que no aparece en el diccionario de la RAE) el colecho implica dos o más personas durmiendo en la misma habitación; con lo que es colecho tener la minicuna al lado de la cama de matrimonio, o dos hermanos que duermen juntos (al menos eso leí en un post hace tiempo, siento no citar la fuente pero no se me ocurrió tener que usarlo nunca, y ahora no lo encuentro). Pero el caso es que en realidad lo usamos para decir que un bebé o niño duerme en la cama con sus padres.
Personalmente es algo que no me ha gustado nunca, y con el Pitufo lo hice en contadas ocasiones. Es más, al poco de que el Santo Esposo volviera a trabajar tras el permiso paternal (que cogió en medias jornadas) lo trasladé a su cuarto, con los consiguientes paseos (míos) nocturnos para la teta. Si recordáis mi post sobre la lactancia deduciréis que dormir no era lo principal que hacía yo esas noches.
Cuando me aficioné a los blogs maternales, empecé a leer lo cómodo que resultaba el colecho para la lactancia nocturna. No seré yo quien niegue que la calidad de mi sueño con este segundo bebé es exponencialmente mayor, pero hay que tener en cuenta, aparte del medio-colecho (ahora lo explico), que la Pitufa se despierta una única vez por la noche, y la siguiente vez que abre el ojo ya es cuando toca que suene el despertador.
Sin embargo tengo que poner algunos "peros" a la experiencia.
No se deben tener mantas o edredones en la cama, para evitar el peligro de asfixia del bebé. Pues oiga, en Zaragoza sin mantas no pasas el invierno... MI SOLUCIÓN: duermo con manta, que mantengo más abajo de la cabeza de la Pitufa (sí, yo acabo con la parte superior del cuerpo destapada muchas noches, pero ya lo hacía antes) y para minimizar el peligro practico el medio-colecho. Es decir, la niña se duerme en su cuna. Y cuando se remueve por la noche, la paso a mi cama, le doy la teta tumbadas y ya allí se queda cuando nos dormimos las dos en el proceso. Si yo no me he dormido cuando acaba o me despierto un poco más tarde, la devuelvo a su cuna.
Si duermes con el niño, él sólo busca el pecho por la noche, por lo que tú muchas veces casi ni te enteras. Para empezar, entiendo que esto se refiere a niños más mayorcicos. Porque no veo yo a la Pitufa, con sus tres mesecitos, moviéndose para buscar la teta... Además, y siguiendo con esta afirmación... Esto será en verano, ¿no? Porque si sumamos el punto anterior a que tienes que tener la teta fuera toda la noche para que el niño se enganche solito... no te digo yo en climas cálidos, pero aquí... MI SOLUCIÓN: cuando noto que la niña se mueve de madrugada, en la segunda tetadilla, saco el pechose lo meto meto en la boca. Vamos, que ella sola no teta, se lo tengo que dar yo.
Hay que ofrecerle cada vez un pecho, para que vacíe bien los dos. A mí me perdonarán, pero ¿esto no es imposible si lo que pretendemos es no despertarnos mucho? Porque digo yo que hay que cambiar al bebé de lado. Y eso dormida... como que es difícil. MI SOLUCIÓN: Como ya per se esta niña sólo suele querer la izquierda, ésa le doy por la noche. Y luego cuando nos levantamos le doy la derecha, que acepta a regañadientes. A veces le doy las dos por la noche, inclinándome yo un poco más sobre ella para que llegue bien. Pero la posición cómoda no es, que tienes que intentar no chafarla...
El niño debe estar en el centro de la cama, para evitar caídas, y el otro adulto avisado de que el niño está allí para que tenga cuidado. La teoría es muy bonita... pero claro, justo la teta que la niña toma es la del otro lado... y además como no pasa la noche entera en mi cama, ¿qué hago? ¿despertar al padre a las cuatro de la mañana para decirle "oye, que pongo a la niña aquí"? MI SOLUCIÓN: duerme en el lado de fuera. De momento me vale, porque no se mueve mucho. Y lo que hago yo es ponerme muy pegadita para notar cualquier movimiento y así estar atenta al peligro. Esto se traduce, claro, en que como pase muchas noches sin pasarla a la cuna tras la toma, acabo con dolor de espalda y tortícolis. Pero... ¡habré dormido bien! Veremos cómo lo hago cuando se mueva más, aunque visto que no es muy comedora nocturna mantengo la esperanza de que en breve desaparezca esta toma de las cuatro.
Hasta aquí mi experiencia colechadora. ¿Tú lo has hecho? ¿Te ha resultado útil para la lactancia? ¿Tienes algún consejo que compartir conmigo?
¡Nos leemos!
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Pitufa
lunes, 12 de agosto de 2013
...Y llegó la Pitufa
¡Buenos días!
Hoy sí os cuento la llegada de la Pitufa y cómo lo ha tomado el Pitufo, que sé que tenéis ganas de saberlo (los que no lo hayáis leído ya por twitter, claro.
Algunos ya sabéis que al final la Pitura también nació por cesárea, aunque no con tanto sufrimiento (para ella ni para mí) como el Pitufo. El ginecólogo me dijo que tenía pinta de ir a acabar como el otro, y me preguntó qué quería hacer, si esperar a ver si la cosa al final progresaba y teníamos un parto vaginal sin problemas o si programarme una cesárea. Llamadme cobarde, pero no quería volver a pasar por lo mismo, así que elegí que me programara la cesárea y punto.
Así que el día elegido a las 13:30 me bajaron a quirófano y a las 14:30 ya estaba tuiteando y wasapeando la buena noticia con mi niña en mi pecho. Porque no me separaron de ella, cosa que sí hicieron con el Pitufo (era otro hospital). Y dejaron entrar al S.E., que vio emocionado el nacimiento de su pequeña.
Esa misma tarde vino el Pitufo a vernos. Y lo primero que hizo fue oler a su hermana y decir Mmmmmm..... es preciosa y huele fenomenal, mamá.
Y con eso os he dado todos los datos para saber cómo lo lleva el Pitufo... ¡genial! De momento al menos. Cuando cambiamos el pañal quiere ayudar, en cuanto la oye llorar se asoma a la cuna para saber lo que le pasa, la quiere coger cuando está sentado para darle besitos. Sí se le nota algo de "pelusa" cuando viene gente a casa, que se acelera para ser el centro de atención. O cuando nos traen algún regalo, que pregunta si es para él.
Y por último, consecuencia de las noches que no estuve con él, me hace acostarme con él por las noches prometerle que me quedaré toda la noche en su cama con él (cuando se despierta por la noche le digo que me había ido a hacer pis, o a beber agua...). Pero para ser justos, he de reconocer que al final final del embarazo también lo hacía... así que aunque creo que sí es consecuencia de la hermana tampoco sé si estaríamos pasando igualmente por esta fase de mamitis.
Respecto a la nena, poco que contar. Que es guapísima (pero qué os voy a decir yo, ¿no? Y más buena que el pan. Pasa el día durmiendo y comiendo y volviendo a dormir. ¡Cómo no va a engordar, vaya mofletes está echando! Y eso que ahora empieza a estar algún rato despierta, por fin le vemos los ojos... Os iré contando, pero de momento no os puedo decir más. Y no está mal, porque eso está haciendo más fácil la adaptación, claro. Es más fácil aceptar a una intrusa que no hace nada, que a una que tiene que estar en brazos todo el día...
Y con esto y un bizcocho os dejo hasta la próxima, que espero sea pronto.
¡Nos leemos!
Hoy sí os cuento la llegada de la Pitufa y cómo lo ha tomado el Pitufo, que sé que tenéis ganas de saberlo (los que no lo hayáis leído ya por twitter, claro.
Algunos ya sabéis que al final la Pitura también nació por cesárea, aunque no con tanto sufrimiento (para ella ni para mí) como el Pitufo. El ginecólogo me dijo que tenía pinta de ir a acabar como el otro, y me preguntó qué quería hacer, si esperar a ver si la cosa al final progresaba y teníamos un parto vaginal sin problemas o si programarme una cesárea. Llamadme cobarde, pero no quería volver a pasar por lo mismo, así que elegí que me programara la cesárea y punto.
Así que el día elegido a las 13:30 me bajaron a quirófano y a las 14:30 ya estaba tuiteando y wasapeando la buena noticia con mi niña en mi pecho. Porque no me separaron de ella, cosa que sí hicieron con el Pitufo (era otro hospital). Y dejaron entrar al S.E., que vio emocionado el nacimiento de su pequeña.
Esa misma tarde vino el Pitufo a vernos. Y lo primero que hizo fue oler a su hermana y decir Mmmmmm..... es preciosa y huele fenomenal, mamá.
Y con eso os he dado todos los datos para saber cómo lo lleva el Pitufo... ¡genial! De momento al menos. Cuando cambiamos el pañal quiere ayudar, en cuanto la oye llorar se asoma a la cuna para saber lo que le pasa, la quiere coger cuando está sentado para darle besitos. Sí se le nota algo de "pelusa" cuando viene gente a casa, que se acelera para ser el centro de atención. O cuando nos traen algún regalo, que pregunta si es para él.
Y por último, consecuencia de las noches que no estuve con él, me hace acostarme con él por las noches prometerle que me quedaré toda la noche en su cama con él (cuando se despierta por la noche le digo que me había ido a hacer pis, o a beber agua...). Pero para ser justos, he de reconocer que al final final del embarazo también lo hacía... así que aunque creo que sí es consecuencia de la hermana tampoco sé si estaríamos pasando igualmente por esta fase de mamitis.
Respecto a la nena, poco que contar. Que es guapísima (pero qué os voy a decir yo, ¿no? Y más buena que el pan. Pasa el día durmiendo y comiendo y volviendo a dormir. ¡Cómo no va a engordar, vaya mofletes está echando! Y eso que ahora empieza a estar algún rato despierta, por fin le vemos los ojos... Os iré contando, pero de momento no os puedo decir más. Y no está mal, porque eso está haciendo más fácil la adaptación, claro. Es más fácil aceptar a una intrusa que no hace nada, que a una que tiene que estar en brazos todo el día...
Y con esto y un bizcocho os dejo hasta la próxima, que espero sea pronto.
¡Nos leemos!
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