viernes, 12 de abril de 2013

7 días, 7 sonrisas (XXXII)

¡Buenas tardes!

Aunque no a primera hora, aquí están, un viernes más, las sonrisas de esta semana.

VIERNES:
Una de las pruebas que menos nos gustan a las embarazadas es la prueba de glucosa. Te hacen beber un jarabe de glucosa que, si bien es cierto que a mí no me pareció tan asqueroso como lo pintan, no es nada agradable. Así que encontrarte con un ginecólogo que te dice que para tener sobrecarga de glucosa no te bebas el jarabe, sino que te vayas a desayunar un café con azúcar, zumo con azúcar y dos tostadas con mucha mermelada es de agradecer... ¡y de sonreír!

SÁBADO: Que sí, que me repito... Pero ¡es que las migas de suegro están tan ricas que nos hicieron olvidar hasta el frío que hacía ese día en el campo!. Además, nos juntamos las dos familias, motivo para sonreír comas lo que comas

DOMINGO: Después de una comida en familia (con tíos, primos, etc.) fuimos a llevar a mi tía a su casa. Casa que es la residencia de monjas junto al colegio al que queremos llevar al Pitufo. Y también da clase en el colegio, y tiene llaves de las puertas. Así que aprovechamos para enseñarle el cole... ¡Estaba emocionadísimo con su cole de mayores!

LUNES: Pasé un día un poco malo con un dolor de cabeza persistente. El caso es que en casa, me llevé un momento la mano a la cabeza y me quejé. ¿Qué te pasa, mami? - Que me duele la cabeza - ¿Porque te has dado un cosco? - No, es por dentro - Pues deja, que te curo por dentro y puso su manita en medio de la cabeza, por dentro del pelo, para acariciarme.

MARTES: El S.E. sale a las 18.30 de trabajar, y yo entro en Pilates a las 18.45. Tiempo justo para que él llegue de su trabajo al mío (donde hago el Pilates) para hacer "intercambio de niño" y que yo entre. En el coche, de camino, me pregunta el Pitufo. Mamá, ¿dónde están tus amigas? - ¿Qué amigas? - Las que hacen gimnasia contigo - Bueno, ellas ya están allí, porque hacemos gimnasia en el trabajo y trabajan mucho rato, como papá. Yo trabajo menos rato porque así te voy a buscar al cole y estoy contigo por la tarde. - Ah. Un rato más tarde, se quita el chupete y todo de la boca (símbolo de lo importante que le parecía que yo le entendiera a la primera) y me dice ¡MAMÁ! Entonces... ¿tus amigas no tienen hijitos?

MIÉRCOLES: Que sí, que es una tontada, pero me hizo gracia la repuesta al comentario que me hizo la Gremlin en su post. Porque viene de una broma que vamos manteniendo en el tiempo...

JUEVES: Compartir conversación tuitera con las hermanas más molonas, La madre novata y Star en rojo. Que no fue una conversación especialmente graciosa, pero ellas siempre te dicen algo gracioso que te suelta una sonrisa.

¿Qué tal vuestra semana? ¡Recordad sonreír todos los días!

¡Nos leemos!


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jueves, 11 de abril de 2013

El pitufo empieza a olerse la tostada...

Tal cual como dice el título. El Pitufo empieza a olerse la tostada. O se lo han contado, que también puede ser.

Todo empezó con una cosa muy sutil. De pasar de estar emocionado con "su bebé", como él lo llama, a no decir apenas nada. Puede ser que se haya cansado de esperar, pensé yo.

Entonces vino la ecografía de las 20 semanas. Con sus fotos y su vídeo. No quiso ni mirar. Ignoró por completo el tema, y las preguntas que le hicimos acerca de si le gustaba o no. Sólo se dignó a echar un vistacillo cuando le vimos los pies en una imagen muy graciosa. En cuanto quitamos el vídeo llamó nuestra atención sobre lo que él estaba haciendo.

Y la definitiva, o al menos así me lo parece a mí. Yo no sé con esa media lengua que tienen qué se pueden contar y qué no. Pero desde que su amiga del alma de la guardería ha tenido un hermanito no me lo despego ni con agua caliente.

Frota su cara contra la mía "mami, eres muy cariñosa y muy guapa". Me acaricia "mami, te quiero mucho". Me pide que lo coja en brazos "mami, soy un bebé, cójeme". No deja que su padre se acerque a mí "¡oye! ¡déjala, que es mi mamá!" a menos que sea él mismo quien lo pida "toros juntos, un abraso piña, papi".

Hace tiempo que he dejado de darle importancia al bebé. No digo nada, y con el Pitufo me comporto con total normalidad. Le mimo cuando le tengo que mimar, le regaño cuando le tengo que regañar. Pero no controlo el entorno, claro. Sé que en la guardería a veces le dicen ese tipo de cosas "ahora eres mayor y vas a tener que ayudar a mamá" y más gente conocida lo hace. Cuando se hace en mi presencia intento cortarlo. Y cuando me dice que "él es pequeño", pienso que tiene razón, pero le digo que "mamá también quiere mucho a su chico mayor, y también le gusta cogerlo en brazos y darle besos y achuchones".

A ver si poco a poco entra otra vez en esa alegría que tenía al principio, y que de vez en cuando vuelve a asomar... Si no, no sé ni lo que me espera en agosto.

¿Vuestros hijos tuvieron este tipo de comportamiento previo al nacimiento del hermanito? ¿Vieron la que se les venía encima?

¡Nos leemos!

lunes, 8 de abril de 2013

Sonrisas tramposas (7 días, 4 sonrisas XXXI)

¡Buenos días!

He titulado este post Sonrisas tramposas porque no es un 7 días, 7 sonrisas... No las publiqué en su día por falta de tiempo, y por la misma razón hoy publico sólo las que tengo anotadas, que no son siete...

Por cierto, que quiero agradecer a todas esas personas que pasan por aquí los viernes (Google Analytics me dice que los viernes hay un pico de visitas, publique o no, lo que significa que hay gente que viene de propio a buscarlas) buscando sonreír un poquito. Os lo agradezco y os pido disculpas porque no están siempre ahí.

VIERNES:
Las últimas de la semana anterior estuvieron relacionadas con la Semana Santa... y la primera de ésta también. Fuimos a ver una procesión y el Pitufo, cuando pasó, no quería ir a casa. "A casa no, quiero ver más psosesiones con tambores, mamá".

DOMINGO: Acuesto al Pitufo, y al rato de estar en la cama me llama. "Mamá, ¿cuándo es la hora de levantarse? ¿Qué numeros tiene que poner en ese reló?" (estaba en mi cama, el reloj es el despertador digital que tengo en la mesilla) "Tiene que poner un 8, cariño". Al ratito nos llama desde lo alto de la escalera. "¡Mamá, ya pone un ocho, hay que levantar!". Claro, explícale que el ocho tiene que estar delante de todos los números, no detrás del 23:...

LUNES: Viendo la tele con mi S.E., uno de ésos programas absurdos, haciendo comentarios absurdos sobre el mismo. De pronto se gira, me mira fijamente y me dice "Es muy divertido ser tu marido"

MARTES: Este es el verdadero motivo por el que no quería dejar pasar las sonrisas de esta semana, aunque sea tarde y mal. Casi me muero de la risa cuando me lo contó mi Santo Esposo...
Situación: S.E. sale de trabajar y va a casa de mis padres a buscar al Pitufo. Aprovechando que yo estoy en Pilates y la casa de mis padres en el centro de Zaragoza decide ir a mirar unas zapatillas de deporte en una tienda que acaba de descubrir no muy lejos...
Decide ir andando. Eso supone, a paso del Pitufo, como una media hora para ir y otra media para volver. Por el camino además hace dos paradas. La de avituallamiento (y compra una bolsa de cacahuetes) y la de evacuación (el Pitufo no aguantaba más el pis). Llegan a la tienda, y mientras al padre le sacan unos 15 modelos de zapatillas el hijo se dedica a tirar los cacahuetes por la tienda, mover las zapatillas de exposición de un lado a otro y preguntar unas 500 veces "¿no compramos zapatillas para mí, papá? ¿cuándo nos vamos, que me quiero ir a casa?". El padre, harto, decide marcharse... sin comprar nada. "Ya volveré otro día más tranquilamente", le dijo a un vendedor con cara de asesino.
En el camino de vuelta el Pitufo se planta delante de un bar y le dice a S.E. que quiere tomar un café (aclaración: para el Pitufo "tomarse un café" es tomar un vaso de leche en un bar, independientemente de lo que tomen los demás). Con el consecuente pollo cuando el padre le dice que no. Al final, como el padre también tenía que hacer parada de evacuación y veía que a ese paso no llegaba al coche (ni mucho menos a casa) decide darle el gusto al niño y entra. Pide un café para él y una leche para el niño. Lo sienta en una mesa y le pide al camarero que lo vigile un momento, que va al baño. El niño se niega a quedarse en el bar "porque tiene que haser pis" y entra con el padre. Tras intentar que hicera, él mismo dice "Papi, no sale, si acabo de haser". El padre se pone a lo suyo, y en el momento justo en el que no se puede mover ya... ¡el niño se escapa del baño!. Claro, había dejado su café en la mesa...
De verdad que casi me muero de la risa cuando me lo contó mi S.E. por la noche, no sé si así contado ahora tiene la misma comicidad...

¿Habéis tenido vosotros una buena semana? ¿Tenéis alguna anécdota que nos ayude a superar el lunes?

¡Nos leemos!


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